Nuestra Historia

¿Cómo nació la historia de Casa de Paz?

Me encontraba en medio de mi noche oscura del alma, intentando restaurarme y reinventarme; ya mi vida entre joyas y diamantes era demasiado fútil, así que un día le pregunté a mi alma qué quería, y esa respuesta, profundamente sentida en mi interior, me llevó en la dirección correcta. Mi joyería se había convertido en un atelier existencial, al que las personas muchas veces llegaban para buscar cómo llenar el vacío de sus vidas con algo material. 

Diseñarles joyas se había vuelto algo secundario para mí, pues me conectaba con mis clientes generando mucha empatía y creando un espacio de escucha y contención. 

El dolor de aquellos que lo teníamos todo era igual, idéntico al dolor de aquellos que no tienen nada, pues al final son las relaciones humanas las que te construyen o destruyen la existencia. Una mañana me llamaron para avisarme que mi padre se encontraba en el hospital, pues había sufrido un derrame cerebral. Como siempre, mi tarea era encontrar el milagro oculto detrás del dolor, y ese milagro se dio cuando él me expresó que ahora sí comprendía el gran valor de la misión y del llamado que yo sentía: ser “camillera de almas” y acompañante espiritual de tantos dolientes que andaban por el mundo sin rumbo, sin sentido, sin iluminación en medio de la oscuridad. 

Después de su convalecencia, un día mi padre me expresó que su vida ya no tenía sentido, pues se encontraba confinado a una silla de ruedas, como lo dijo Frankl a un consultante, le dije: “Papá, tú has logrado construir algo grandioso por tus talentos y virtudes, tus piernas no han sido indispensables para lograr todo lo que te has propuesto, así que tampoco ahora te serán fundamentales”. Desde la generosidad depositada en su espíritu, decidió entonces donarme la finca familiar, que sería más adelante un hospital de almas, un centro de espiritualidad que sería refugio de miles de corazones huérfanos y heridos que llegarían sedientos de esperanza y consuelo. Dejé mi mundo de alta joyería y me dediqué a pulir las más valiosas joyas, el alma del ser humano. 

 

Nace  Casa de Paz, este emprendimiento social y espiritual era mi sueño hecho realidad, a través del cual pude dedicarme a la restauración emocional de todo aquel que buscaba resignificar su historia y caminar en el sendero hacia la trascendencia, hacia su propio corazón, para darle un sentido a su vida, al sufrimiento y a toda su existencia.

Lo que dicen nuestros clientes

4.5/5
La experiencia de Casa de Paz fue muy valiosa y muy constructiva, de recogimiento, paz interior, de tranquilidad y meditación, fue una vivencia muy valiosa.

Juan Carlos Franco (Fundación Santo Domingo)
4.5/5
Para mi este taller ha sido una experiencia absolutamente importante y relevante, no solamente en el desarrollo personal, si no como herramienta que enriquece mi ejercicio profesional y el acompañamiento para los equipos.
Marcela Calle (Recursos humanos BBVA)